dijous, 28 d’abril de 2016

Corredor Norte del Margalida

Corredor Norte del Margalida

Un paisaje gélido, silencioso y solitario rodea la majestuosa y vertical cara norte del Margalida. El corredor se presenta gris, con poco hielo y con los resaltes muy técnicos. En su interior no corre el agua, hace frío, todo se encuentra helado y solo el picoteo de nuestros nuestros piolets y crampones rompe su perpetuo silencio. A los pocos largos la niebla nos envuelve y el viento no hace más que derramar chorros de nieve que se deslizan desde el collado por la vertical pendiente del corredor.

Por fin cumbre. Llegamos al collado, sin tenerlo muy claro desde el principio. Cada largo nos impone una nueva incógnita que vamos resolviendo, pero sin mucha certeza de conseguir resolver la ecuación completa. Los diferentes resaltes nos obligan a acariciar, más que clavar, el fino hielo que cubre la roca.

Cuatro horas de aproximación -desde los Llanos del Hospital de Benasque- tres de ascenso y una y media para descender por los rápeles ya instalados.

Es conveniente utilizar cuerdas de 60 metros si queremos empalmar adecuadamente todas las reuniones.













Vía Islandis

Islandis -Cavallers-Boi-

Bajan las temperaturas, pero el agua corre por debajo del hielo. Sonido constante de goteo y la "cascada de agua" sigue deslizándose por la base de la "cascada de hielo"... El hielo es efímero y tal vez sea el momento de iniciar o de abandonar definitivamente este lugar.

La gran columna final nos mira con intimidación y definitivamente decidimos que la visitaremos la próxima temporada, que esperemos sea mucho más gélida que esta.













Aigüestortes

Estada por Aigüestortes

El jueves 28 de enero amaneció de nuevo un día cálido de este inacabable invierno primaveral. Caminábamos con las botas de esquís, los esquís en la mochila y comida para cuatro días. Cruzábamos el embalse de Cavallers -Vall de Boí- y el agua todavía corría por las paredes de este rincón del Pirineo que en inviernos normales es un paraiso para la escalada en hielo. Ni el agua del embalse se encontraba helada. Seguimos ascendiendo y observando lo alta que se encontraba la nieve y comenzamos a dudar si había sido buena idea intentar la Carros de Foc con tan poca nieve. Antes de llegar al refugio Ventosa Calvell y perder cobertura definitivamente, decidimos arrancar el móvil y consultar la situación con el refugio de Amitges. Nos comentan que desde allí hacia arriba hay nieve pero que desconocen como está la vertiente sur. De pronto un mensaje de Montse, una amiga de la Vall d'Aran, nos confirma que no hay mucha nieve por la vertiente sur y que posiblemente tengamos problemas para cruzar los collados, y mejor que nos centremos por la vertiente norte. Decidimos darnos la vuelta y replantearnos la jugada y finalmente asesorados por Montse nos plantamos ese misma tarde en el refugio Mataró -Vall de Gerber-.

Dejamos el coche en el aparcamiento del segundo telesilla del Port de la Bonaigua. Desde aquí salimos esquiando y en un par de horas, ya casi anocheciendo, llegamos al refugio Mataró -2.460 m- y nos instalamos. El refugio se encuentra recién pintado y con colchones limpios. Un ojo de buey de leds, alimentado por baterías, ilumina el pequeño habitáculo con una mesa y nueve camas tipo litera, donde pasaremos un par de noches.

El viernes amanece esplendido y observamos la cara norte del Pico de Amitges con sus corredores. Finalmente nos decidimos por el central y después de desayunar, hacemos la aproximación hasta su base para dejar los esquís y continuar con el piolet y los crampones por una nieve dura y con un resalte en roca al final del corredor que superamos pasando por una especie de túnel. Desde aquí llegamos rapidamente a la cima del Pic d'Amitges (2.851 m). Descendemos y nos dirigimos hacia el Tuc de Saboredo (2.834 m) que ascendemos por su arista para evitar unas sospechosas grietas en la nieve que delatan una placa de viento. El descenso por el mismo corredor, para coger los esquís y remontar el valle hasta otro corredor que da acceso a un pequeño collado del Pic de Bassiero Occidental. El collado tiene algún resalte en roca que superamos con facilidad. Desde el collado nos dirigimos por la arista y pequeños neveros que después de un flanqueo nos dejan en un corredor que aparentemente nos puede llevar directos a la cima del Bassiero Occidental. Comienza a anochecer y decidimos darnos la vuelta y volver a nuestro refugio, para completar esta ruta al día siguiente.

Es sábado y son las 8h de la mañana y partimos de nuevo hacia el corredor y enlazamos después del flanqueo con el segundo corredor que nos lleva hasta un resalte algo extraplomado que esquivamos por un paso de roca justo debajo de un pitón. Desde aquí a la cima llegamos por una pala más amplia. Desde la cumbre descendemos por un corredor -un pequeño resalte de roca- que nos lleva directamente al collado -cara sur- entre las dos cumbres del Pic de Bassiero -occidental y oriental-. Desde el collado, descendemos por la amplia canal norte y flaqueamos hacia el oeste para remontar hasta la base del corredor donde dejamos los esquís. Volvemos al refugio para recoger los sacos y material y continuar la marcha hasta el refugio de Saboredo.

Desde el refugio remontamos al collado del Tuc de Ratera y descendemos por su vertiente sur para ascender a la cumbre del Tuc de Ratera (2.858 m). La nieve se encuentra muy helada y ascendemos los últimos metros con crampones. Descendemos caminando hasta su base y desde aquí comenzamos el descenso -con algún ascenso- hasta el refugio d'Amitges donde pasaremos la noche.

El domingo amanece con viento, lluvia y niebla en el refugio (2.380 m)... vaya invierno más suave... Cruzamos el embalse helado y nos dirigimos hacia el collado d'Amitges (2.760 m) -siutado entre el pic d'Amitges y el Tuc de Saboredo- para descender de nuevo por la Vall de Gerber hasta el coche. El viento es muy fuerte y nos obliga a quitarnos los esquís y calzarnos los crampones para poder cruzar el collado. El descenso con esquís es agradable y transcurre con una débil nevada que nos acompaña hasta los 2.100 m, donde pasa a convertirse en lluvia... Es 31 de enero y seguimos con un invierno primaveral con escasas precipitaciones y unas temperaturas anormales para la época...





Pico Mir -Corredor Oeste-

Pico Mir -Corredor Oeste-

El día 3 de enero de 2016 partimos con esquís, desde el Hospital de Benasque hasta el refugio de la Reclusa. En la Renclusa partimos junto a Belén y Javi, que iban al Pico Sayo y compartimos parte del ascenso y descenso. Remontamos por debajo del collado de Alba, donde comienza este bonito corredor que desemboca en el collado que une la Punta Delmás 3.170 m y el Pico Mir 3.185 m (Maladetas Occidentales).

Los primeros largos de cuerda se encontraban con nieve dura y tan solo un par de resaltes con algo de hielo, facilitaron una rápida progresión hasta llegar al último largo que se encontraba seco y tuvimos que escalar por roca con algunos pasos de IV+.  Desde el collado seguimos hasta el Pico Mir y descendimos por unos corredores hacia la vertiente sur, gracias a las indicaciones de Belén y Javi, que bajaban del Pico Sayo, para alcanzar el collado de Alba y descender de nuevo hasta los esquís, desde donde iniciamos el descenso todos juntos hasta el refugio de la Renclusa.

El día fue muy venteado, con niebla y ligera nevada.



Reseña de la web de Pako Crestas
Comenzando el corredor 

















Al final se observa el corredor seco


Vertiente sur

Descendiendo por la vertiente sur hacia el collado de Alba